El primer paso del cuidado de la piel sensible, y el que más se nota si tu piel se pone roja con facilidad.
Actúa antes que la crema: refuerza los mecanismos de protección de la piel y baja su nivel de hipersensibilidad, de modo que reacciona menos ante el frío, el viento o un cosmético nuevo. Alivia el enrojecimiento y esa sensación de tensión que aparece a los pocos minutos de lavarse la cara.
Preparando la piel así, el resto de la rutina se tolera mejor.
Cómo se usa. Mañana y noche, sobre la piel limpia y antes de la crema. Encima, Calming Cream.