Un aceite facial para todo tipo de piel, aunque donde más se agradece es en la piel seca y tirante, la que ha perdido a la vez grasa e hidratación.
Es nutritivo pero ligero: reequilibra los lípidos de la piel sin apelmazar ni obstruir el poro, así que también lo tolera quien tiene tendencia a los granitos. Al mismo tiempo refuerza las defensas naturales frente a la contaminación y los radicales libres, y reduce la reactividad, con lo que el enrojecimiento baja.
Es el producto de rescate para las semanas malas, y también el paso final de una rutina de noche cuando la piel pide más.
Cómo se usa. Unas gotas por la noche, después de la crema, calentadas entre las manos y presionadas sobre el rostro. También se pueden mezclar con la crema para reforzarla.