En el instituto recomendamos este limpiador a quien tiene la piel sensible y se irrita con facilidad, sobre todo cuando la sequedad deja sensación de tirantez al lavarse la cara.
Es una limpieza suave pero eficaz: su 23 % de complejo de aceite de bisabolol calma y repone la barrera cutánea con lípidos, de modo que la piel pierde menos hidratación durante el lavado. Los lípidos de aceite ricos y los tensioactivos suaves arrastran las impurezas sin agredir, y los fermentos postbióticos favorecen el aspecto de la tez.
El resultado es una piel profundamente limpia, visiblemente nutrida y calmada, con la barrera reforzada. Al ser apto antes y después de tratamientos cosméticos, es el limpiador que indicamos en las semanas de cabina.
Solución de calidad profesional basada en la experiencia científica, dermatológicamente probada y con fórmula sin perfume.