Diseñada para la piel madura, en especial cuando el tono se vuelve irregular, aparecen rojeces y la superficie de la piel pierde finura.
Es una mascarilla en crema rica y multifuncional con un 24 % de complejo polilipídico de carotenoides, fermento de monje de la longevidad e isoflavonas. El fermento y las isoflavonas trabajan por una tez equilibrada; los carotenoides betacaroteno y luteína refuerzan la barrera natural de la piel, y sus ricos aceites restauran el equilibrio de hidratación para reducir la apariencia de las arrugas y revitalizar la tez.
Ayuda a reducir el enrojecimiento leve y a refinar visiblemente la superficie de la piel, que queda suave, equilibrada, radiante y visiblemente más firme. Un gesto de cuidado pensado para las necesidades de la piel madura.