Un exfoliante facial pensado para pieles grasas y con imperfecciones, de esas que necesitan afinar el grano y despejar los poros.
Combina partículas exfoliantes finas y naturales de semilla de albaricoque con ácidos AHA y BHA suaves de origen vegetal: eliminan las células muertas y las impurezas hasta los poros y combaten las imperfecciones. Se estimula la renovación de la piel y se favorece su regeneración. La glicerina apoya el equilibrio de hidratación y un extracto de proteína de semillas de Moringa la protege frente a las influencias ambientales negativas.
Tras una sola aplicación la piel se ve visiblemente afinada y más uniforme, y queda más receptiva a los cuidados posteriores.
Cómo se usa. Una o dos veces por semana, extiende sobre la piel del rostro, cuello y escote previamente limpia y seca, evitando la zona de los ojos y la boca, y masajea con movimientos circulares durante dos a cinco minutos. Humedece las yemas de los dedos con agua a gusto y aclara al final con abundante agua.